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sábado, 8 de mayo de 2010

Los Saberes de mis Estudiantes

Por: José Alfredo Gallego Andrade

En 1996, durante una conferencia magistral en la ciudad de Zacatecas, escuché del maestro John McRae la que hasta hoy es mi frase favorita desde que inicié mi carrera: “The day you stop learning, that day you should stop teaching”. El día que dejes de aprender, ese día debes dejar de enseñar”.

La innegable presencia de las TIC como una herramienta educativa, su fácil acceso a cualquier usuario y el creciente dominio de ellas que nuestros estudiantes van demostrando, hacen necesario que hoy más que nunca los profesores debamos impregnarnos de humildad y nos dejemos enseñar por nuestros alumnos.

Tras un pequeño ejercicio de encuesta, descubrí que aproximadamente un 98% de mis estudiantes tiene acceso a internet en casa, que un 60% pasan más de tres horas diarias usando recursos de la red, y que un buen número de ellos posee habilidades informáticas que yo apenas comienzo a desarrollar, como elaborar páginas de internet o utilizar software para diseñar video juegos, así que no me cabe duda de que los docentes estamos ante a una fuente de conocimientos que aún no hemos aprovechado, y que puede ser ampliamente fructífera y gratificante.

Una de las ideas poderosas que propone el profesor español Jordi Adell nos dice: “No sólo somos consumidores; todos somos creadores”. Con base en esta premisa, podemos incorporar un intercambio de enseñanzas en el aula, donde el docente modere las lecciones de clase y estimule la vena creativa de los educandos para que apliquen sus destrezas informáticas hacia ilustrar, ampliar o contextualizar lo que se aprende en el salón.

Imagino mi clase de inglés donde los verbos irregulares se practiquen a través de un video juego diseñado por los propios estudiantes, o donde el uso de los enunciados imperativos sea ilustrado mediante animaciones que ellos realizaran en Macromedia Flash, y de inmediato pienso en la atmósfera mágica de la que hablaba el maestro J. Manuel Esteve. Es inevitable pensar que se incrementaría el interés en clase, y es válido atreverse a asegurar que esto se traduciría en un mejor rendimiento escolar.

Además, la posibilidad de colocar estas aplicaciones disponibles en un sitio de la red, y facilitar su acceso a todos los usuarios/estudiantes, nos daría la oportunidad de interactuar con alumnos de otros grupos, otros turnos, o incluso de otros planteles.

Al promover la construcción de espacios cibernéticos donde los jóvenes puedan proyectar sus capacidades, y descubrirse a sí mismos como generadores de conocimiento, se abre un camino rumbo a conseguir el máximo beneficio del proceso enseñanza-aprendizaje: Compartir el conocimiento mutuamente.

Nuestra historia está llena de ejemplos de que tanto en el aula, como fuera de ella, el conocimiento siempre crecerá más cuando se comparte.